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La relación entre el sueño y el rendimiento físico

Actualizado: 14 ene

El sueño es un proceso biológico esencial para la salud y el bienestar general. Sin embargo, muchas veces queda en segundo plano frente a factores como la alimentación o el ejercicio. En un contexto donde las rutinas laborales, familiares y sociales suelen interferir con el descanso, entender cómo el sueño impacta en el rendimiento físico se vuelve clave.

Dormir bien no solo permite la recuperación del cuerpo después de la actividad diaria, sino que también influye en la función cognitiva, la regulación emocional y la reparación muscular. Cuando el descanso es insuficiente, el rendimiento —tanto físico como mental— se ve directamente afectado.



Cómo funciona el sueño?

El sueño se organiza en ciclos que incluyen dos grandes tipos: NREM y REM, cada uno con funciones específicas.


Sueño NREM

Se divide en tres etapas:

  • Etapa 1: transición entre la vigilia y el sueño, de carácter ligero.

  • Etapa 2: sueño más profundo, donde disminuye la actividad cerebral; representa cerca del 50% del descanso total.

  • Etapa 3: sueño profundo o de ondas lentas, fundamental para la recuperación física, la reparación de tejidos y el fortalecimiento del sistema inmunológico.



Sueño REM

Es la fase más activa a nivel cerebral. Aquí ocurren la mayoría de los sueños y se consolidan la memoria, el aprendizaje y el procesamiento emocional.


Sueño y recuperación física

Durante el sueño profundo, el cuerpo libera hormonas clave —como la hormona del crecimiento— que favorecen la reparación y el desarrollo muscular. Además, el descanso adecuado mejora la regulación del metabolismo y la recuperación energética.

Estudios en atletas muestran que dormir al menos ocho horas por noche se asocia con mejor rendimiento, menor fatiga y menor riesgo de lesiones, en comparación con quienes duermen menos horas.


Qué pasa cuando dormimos poco?

La falta de sueño impacta directamente en:

  • la fuerza y la resistencia muscular

  • el tiempo de reacción y la coordinación

  • la precisión y el enfoque


Además, aumenta la percepción del esfuerzo físico y los niveles de cortisol, una hormona del estrés que puede interferir con la recuperación muscular y elevar el riesgo de lesiones.



Estrategias para mejorar la calidad del sueño

Algunas prácticas simples pueden marcar una gran diferencia:


  • Mantener horarios regulares para acostarse y despertarse

  • Crear un ambiente oscuro, silencioso y fresco

  • Reducir el uso de pantallas antes de dormir

  • Incorporar técnicas de relajación

  • Evitar cafeína y alcohol en las horas previas al descanso



Dormir bien también es rendir mejor

El sueño es un pilar fundamental del rendimiento físico y la salud integral. Priorizar un descanso de calidad no solo mejora la recuperación y el desempeño deportivo, sino que también impacta positivamente en la energía, el bienestar y el equilibrio diario.

Dormir mejor no es un lujo: es parte del entrenamiento invisible.

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