Acolchados: claves para mantener volumen y confort
- Analytics Fantina
- 14 ene
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Los acolchados cumplen un rol central en el descanso: aportan abrigo, peso justo y una sensación envolvente que acompaña el dormir. Por su estructura y composición, requieren cuidados específicos para mantener el volumen del relleno, la forma original y la calidad de las terminaciones con el paso del tiempo.
A diferencia de otras prendas, los acolchados no necesitan lavados frecuentes. Airearlos de manera regular ayuda a mantenerlos frescos y en buen estado, reduciendo la necesidad de lavado y preservando mejor sus materiales.
Hábitos que ayudan a prolongar su vida útil
Airearlos al menos una vez cada 15 días.
Usar fundas o cubreacolchados que actúen como protección.
Lavar solo cuando sea necesario y respetar siempre la capacidad del lavarropas.
Elegir detergentes suaves y ciclos delicados.
Asegurarse de que el relleno esté completamente seco antes de guardar.

Errores comunes en el cuidado de acolchados
Uno de los errores más frecuentes es lavarlos con demasiada frecuencia o en lavarropas de capacidad insuficiente, lo que provoca apelmazamiento del relleno y deformaciones. El secado incompleto también es una de las principales causas de pérdida de volumen y aparición de humedad interna.
Otro error habitual es guardarlos en bolsas herméticas o doblarlos siempre de la misma forma, generando marcas permanentes y afectando la estructura del acolchado con el tiempo.
Acolchados y lavadero: cuándo conviene
El lavadero suele ser una buena alternativa para acolchados grandes, ya que cuentan con equipos adecuados para su tamaño y un secado más homogéneo. Esto permite preservar mejor el volumen y evitar sobrecargar el lavarropas doméstico.
Sin embargo, no todos los lavaderos trabajan con programas delicados. Procesos industriales intensos, altas temperaturas o centrifugados fuertes pueden dañar el relleno y las costuras. Siempre es recomendable solicitar lavado suave y secado controlado.

Cuidar el confort a largo plazo
Un acolchado bien cuidado mantiene su capacidad de abrigo, su forma y su estética durante más tiempo. Pequeños hábitos hacen una gran diferencia en la experiencia de uso y en la durabilidad del producto.



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