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Acolchados: claves para mantener volumen y confort

Los acolchados cumplen un rol central en el descanso: aportan abrigo, peso justo y una sensación envolvente que acompaña el dormir. Por su estructura y composición, requieren cuidados específicos para mantener el volumen del relleno, la forma original y la calidad de las terminaciones con el paso del tiempo.

A diferencia de otras prendas, los acolchados no necesitan lavados frecuentes. Airearlos de manera regular ayuda a mantenerlos frescos y en buen estado, reduciendo la necesidad de lavado y preservando mejor sus materiales.


Hábitos que ayudan a prolongar su vida útil

  • Airearlos al menos una vez cada 15 días.

  • Usar fundas o cubreacolchados que actúen como protección.

  • Lavar solo cuando sea necesario y respetar siempre la capacidad del lavarropas.

  • Elegir detergentes suaves y ciclos delicados.

  • Asegurarse de que el relleno esté completamente seco antes de guardar.



Errores comunes en el cuidado de acolchados

Uno de los errores más frecuentes es lavarlos con demasiada frecuencia o en lavarropas de capacidad insuficiente, lo que provoca apelmazamiento del relleno y deformaciones. El secado incompleto también es una de las principales causas de pérdida de volumen y aparición de humedad interna.

Otro error habitual es guardarlos en bolsas herméticas o doblarlos siempre de la misma forma, generando marcas permanentes y afectando la estructura del acolchado con el tiempo.


Acolchados y lavadero: cuándo conviene

El lavadero suele ser una buena alternativa para acolchados grandes, ya que cuentan con equipos adecuados para su tamaño y un secado más homogéneo. Esto permite preservar mejor el volumen y evitar sobrecargar el lavarropas doméstico.

Sin embargo, no todos los lavaderos trabajan con programas delicados. Procesos industriales intensos, altas temperaturas o centrifugados fuertes pueden dañar el relleno y las costuras. Siempre es recomendable solicitar lavado suave y secado controlado.



Cuidar el confort a largo plazo

Un acolchado bien cuidado mantiene su capacidad de abrigo, su forma y su estética durante más tiempo. Pequeños hábitos hacen una gran diferencia en la experiencia de uso y en la durabilidad del producto.

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